Cuando la casa se convierte en oficina, el internet deja de ser un servicio “más” y se vuelve el piso sobre el que camina todo el día. La primera junta arranca temprano, los archivos viajan a la nube, los mensajes no paran y, de fondo, siempre hay una pestaña extra abierta que no estaba en el plan. En ese ritmo, la diferencia entre avanzar con calma o sentir que todo se atoró suele depender de una decisión simple: elegir una velocidad que aguante el trabajo real, no solo el uso ligero.
Para un home office funcional, 150 megas suelen encajar bien porque ofrecen margen para videollamadas estables, navegación fluida y colaboración en línea sin que cada actividad “le quite aire” a la otra. En la oferta publicada se muestra un plan de 150 megas con precio con promoción por 6 meses, además de un descuento por domiciliar y contrato a 12 meses.
izzi mx y 150 megas para home office
En un día típico de trabajo remoto hay tres momentos críticos. El primero es la videollamada, cuando tu imagen, tu voz y tu pantalla compiten por estabilidad. El segundo es el intercambio de documentos, sobre todo si colaboras con archivos pesados o haces respaldos frecuentes. El tercero es la convivencia con otros usuarios en casa, porque una red rara vez es exclusiva de una sola persona.
Aquí es donde un plan de 150 megas se vuelve práctico. No se trata solo de “navegar rápido”, sino de sostener varias tareas al mismo tiempo con menos riesgo de microcortes y sin que cada actividad se sienta como un tirón a la red. Además, si tu home office incluye herramientas en la nube, plataformas de mensajería, tableros de proyectos y reuniones consecutivas, el margen ayuda a que la experiencia sea constante a lo largo del día.
En el sitio también se indica que se pueden consultar las velocidades promedio de descarga en hora pico, un detalle útil si quieres evaluar expectativas con realismo, especialmente cuando trabajas en horarios de alta demanda.
Qué tareas cubre 150 megas sin sufrir en el intento
Para entenderlo sin tecnicismos, piensa en “capacidad de convivencia”. Con 150 megas, normalmente puedes tener una videollamada activa mientras se sincronizan archivos y, al mismo tiempo, alguien más en casa navega o reproduce contenido, sin que todo se derrumbe a la primera carga pesada. Esa holgura es justo la que se extraña cuando el plan queda corto.
También hay un beneficio menos evidente: la sensación de ritmo. Cuando el internet responde rápido, no pierdes minutos acumulados en cargas pequeñas, reinicios de reuniones o reintentos de subida. En jornadas largas, esas fricciones se traducen en cansancio y atrasos. En cambio, una velocidad adecuada ayuda a que las transiciones entre tareas sean más limpias, algo clave si tu trabajo depende de entregar rápido, coordinar con equipos o responder en tiempo real.
Si tu actividad incluye llamadas frecuentes, compartir pantalla, descargar materiales de capacitación, consultar herramientas web o trabajar con varias pestañas pesadas, 150 megas suele ser un punto equilibrado entre rendimiento y costo.
Home office estable depende tanto del wifi como del plan
Hay una trampa común en el trabajo remoto: culpar a la velocidad cuando el problema real es la señal dentro de casa. Un router escondido detrás de muebles, demasiado cerca de paredes gruesas o en un extremo del hogar puede hacer que el servicio se perciba lento, aunque el plan sea suficiente.
Para aprovechar mejor tu conexión, procura que el módem o router quede en una zona central y elevada. Si tienes dos bandas disponibles, suele ayudar reservar la red de 5 GHz para el equipo de trabajo cuando estás cerca del router y dejar 2.4 GHz para zonas más alejadas. Si el home office está en un cuarto distante, una solución mesh o un repetidor bien colocado puede mejorar la estabilidad sin cambiar el plan.
Otra buena práctica es conectar por cable el dispositivo principal cuando tengas presentaciones importantes o videollamadas críticas. No es una regla para todos los días, pero sí un salvavidas cuando necesitas máxima estabilidad.
Promociones y condiciones que conviene leer antes de contratar
En servicios de telecomunicaciones, el precio “bonito” suele estar amarrado a condiciones específicas. En la información publicada del plan se muestra precio con promoción por 6 meses y se indica que incluye $50 mxn de descuento por domiciliar, además de señalar contrato a 12 meses. Estas piezas importan porque cambian el costo real cuando comparas opciones.
Otra recomendación es confirmar la disponibilidad en tu zona. El mismo sitio presenta paquetes y beneficios, pero la contratación puede variar por localidad, así que vale la pena validar que el plan de 150 megas aplique tal cual donde vives.
Además, aunque tu prioridad sea el home office, es útil revisar qué viene incluido en el paquete, porque en el plan mostrado aparecen componentes adicionales como TV y beneficios de entretenimiento. Si no los necesitas, tu evaluación debe centrarse en el rendimiento del internet y en las condiciones comerciales.
Checklist rápido para decidir si 150 megas es para ti
Antes de elegir, hazte estas preguntas y responde con honestidad.
Cuántas videollamadas tienes al día y cuántas son con cámara encendida. Si son varias y seguidas, necesitas estabilidad constante.
Cuántos dispositivos se conectan al mismo tiempo. Si compartes red con familia o roomies, el margen se vuelve clave.
Tu trabajo requiere subir archivos pesados o respaldos frecuentes. Si sí, la experiencia mejora cuando hay holgura.
Tu espacio de trabajo está lejos del router. Si sí, quizá el siguiente paso no sea más velocidad, sino mejor cobertura wifi.
Te conviene la promoción actual y el descuento por domiciliar. Si el costo en el tiempo cuadra con tu presupuesto, la decisión se vuelve más sencilla.
Si al leer esta lista pensaste “eso me pasa todos los días”, el plan de 150 megas suele ser un buen punto medio para un home office que quiere funcionar sin dramas. Y si además te tomas un momento para mejorar la cobertura dentro de casa, el salto se nota todavía más. Con izzi mx, la clave está en alinear la velocidad con tu rutina y en revisar con calma las condiciones de contratación para que el internet trabaje contigo, no contra ti.